martes, 21 de mayo de 2019

Síndrome de Asperger


Amigas y amigos: En 2018 un grupo de colegas me preguntaron si yo algunas vez en mi vida tenido Asperger, yo los quedé mirando a ellos por la pregunta y les respondí que no, que yo sepa, y les pregunté por qué, y ellos me respondieron por la actitudes y la forma de ser que yo tenía, yo me quedé sorprendido con la pregunta, pero en él hay varios elementos que lo conforman, pese a que en mi calidad de profesor he tenido alumnos Asperger, y lo sigo teniendo hasta ahora, por lo que ante esto, he ido indagando sobre esa patología médica que hoy es muy frecuente, no solo en niños, sino en jóvenes y adultos. 

La historia del descubrimiento de esta patología El término fue utilizado por primera vez por Lorna Wing en 1981 en una revista de psiquiatría y psicología, y lo denominó así en reconocimiento del trabajo previo de Hans Asperger, psiquiatra y pediatra austríaco que ya había descrito el síndrome en 1943 (en su trabajo para la habilitación como profesor y que publicó un año más tarde), es decir, casi simultáneamente con la descripción del autismo infantil realizada por Leo Kanner. Asperger utilizó la expresión "psicopatía autista", que se prestaba a confusiones por la asociación del término "psicopatía" con individuos de personalidad asocial. Según Wing, Asperger solo quiso usar la palabra "psicopatía" en el sentido técnico simple de «personalidad patológica». Sin embargo, los trabajos de Hans Asperger respecto del trastorno no se difundieron mucho a causa de la guerra mundial y finalmente se extraviaron durante el incendio de su clínica, de modo que sus investigaciones permanecieron ignoradas por la comunidad psiquiátrica, hasta que Lorna Wing las retomó. 

El síndrome de Asperger es un diagnóstico relativamente nuevo en el campo del autismo. Según algunos autores, el propio Asperger, cuando era niño, podría haber presentado algunas de las características del síndrome que lleva su nombre como, por ejemplo, la lejanía y el talento en el lenguaje. La descripción que realizó Asperger en 1943 se basaba en cuatro casos clínicos de niños que fueron sus pacientes, los cuales tenían dificultades para integrarse socialmente. Estos niños carecían de habilidades de comunicación no verbal, no podían demostrar empatía con sus compañeros y eran torpes físicamente. Asperger describió la "psicopatía autista" diciendo que se caracterizaba sobre todo por un aislamiento social. Cincuenta años más tarde, se han propuesto de manera tentativa variadas estandarizaciones del síndrome de Asperger como una entidad diagnóstica, muchas de las cuales difieren significativamente del trabajo original de Asperger.

A diferencia de la descripción que el mismo Asperger hizo en su tiempo de la psicopatía autista, en la que resaltaba su capacidad cognitiva superior, hoy se describe el síndrome de Asperger en personas que no presentan déficit de inteligencia, y se considera que ésta puede hallarse en la media o por encima de la media.​ En el contexto de la política de la eugenesia nazi, que tomó la medida de esterilizar y asesinar a aquellas personas que eran socialmente diferentes y a quienes presentaban una discapacidad mental, Asperger defendió apasionadamente el valor de las personas autistas al escribir textos como el siguiente:

Estamos convencidos, por tanto, de que las personas autistas tienen su lugar en el organismo de la comunidad social. Cumplen bien su papel, quizás mejor que lo que cualquier otro podría hacerlo, y estamos hablando de personas que en su infancia tuvieron las mayores dificultades y causaron indecibles preocupaciones a sus cuidadores.

Asperger también llamó a sus jóvenes pacientes "pequeños profesores",​ y creía que algunos serían capaces, años después, de alcanzar logros excepcionales y pensamientos originales.​ Su artículo se publicó durante la guerra y en alemán, de modo que aun antes del incendio de su consultorio no llegó a difundirse muy ampliamente en otros lugares del mundo hasta que Lorna Wing retomó el término.

El año 2006 se declaró el Año Internacional del Síndrome de Asperger, por cumplirse en ese año el centenario del nacimiento de Hans Asperger y el vigesimoquinto aniversario del momento en que la psiquiatra Lorna Wing dio a conocer internacionalmente el trastorno. A partir del año 2007, el 18 de febrero se celebra el Día Internacional Asperger, en recuerdo del nacimiento del autor.

Algunas de las características que presentan estos niños, cada niño las expresa de forma distinta. Si algunas de ellas se adaptan a su hijo, un familiar o conocido. Muchas veces es aconsejable que sea visto por un profesional como es el caso de un Psiquiatra infantil que pueda establecer el diagnóstico adecuado. Veamos alguna de las características: 

1. Habilidades sociales emocionales:

- Se relaciona mejor con adultos que con los niños de su misma edad.
- No disfruta normalmente del contacto social.
- Tiene problemas al jugar con otros niños.
- Quiere imponer sus propias reglas al jugar con sus pares.
- No entiende las reglas implícitas del juego.
- Quiere ganar siempre cuando juega.
- Le cuesta salir de casa.
- Prefiere jugar sólo.
- El colegio es una fuente de conflictos con los compañeros.
- No le gusta ir al colegio.
- No se interesa por practicar deportes en equipo.
- Es fácil objeto de burla y/o abusos por parte de sus compañeros, que suelen negar a incluirlo en sus equipos.
- Dificultad para participar en deportes competitivos.
- Cuando quiere algo, lo quiere inmediatamente.
- Tiene dificultad para entender las intenciones de los demás.
- No se interesa por la última moda de juguetes, cromos, series TV o ropa.
- Tiene poca tolerancia a la frustración.
- Le cuesta identificar sus sentimientos y tiene reacciones emocionales desproporcionadas.
- Llora fácilmente por pequeños motivos.
- Cuando disfruta suele excitarse: saltar, gritar y hacer palmas.
- Tiene más rabietas de lo normal para su edad cuando no consigue algo.
- Le falta empatía: entender intuitivamente los sentimientos de otra persona.
- Puede realizar comentarios ofensivos para otras personas sin darse cuenta, por ejemplo: "que gordo".
- No entiende los niveles apropiados de expresión emocional según las diferentes personas y situaciones: 
a) Puede besar a un desconocido, saltar en una iglesia, etc.
b) No tiene malicia y es sincero.
c) Es inocente socialmente, no sabe como actuar en una situación. A veces su conducta es inapropiada y puede parecer desafiante.
d) No tiene malicia y es sincero.
e) Es inocente socialmente, no sabe como actuar en una situación. A veces su conducta es inapropiada y puede parecer desafiante.

2. Habilidades de Comunicación:

- No suele mirarte a los ojos cuando te habla.
- Interpreta literalmente frases como: "malas pulgas".
- Se cree aquello que se le dice aunque sea disparatado.
- No entiende las ironías (A ti no te gustan los helados), los dobles sentidos, ni los sarcasmos.
- Habla en un tono alto y peculiar: como si fuera extranjero, cantarín o monótono como un robot.
- Posee un lenguaje pedante, hiperformal o hipercorrecto, con un extenso vocabulario.
- Inventa palabras o expresiones idiosincrásicas.
- En ocasiones parece estar ausente (como en la luna), absorto en sus pensamientos.
- Habla mucho.
- Se interesa poco por lo que dicen los otros.
- Le cuesta entender una conversación larga.
- Cambia de tema cuando está confuso.

3. Habilidades de Compresión:

- Le cuesta trabajo entender el enunciado de un problema con varias frases y necesita que le ayuden explicándoselo por partes.
- Tiene dificultad en entender una pregunta compleja y tarda en responder.
- A menudo no comprende la razón por la que se le riñe, se le critica o se le castiga.
- Tiene una memoria excepcional para recordar datos, por ejemplo: fechas de cumpleaños, hechos y eventos.
- Aprendió a leer solo o con escasa ayuda a una edad temprana.
- Su juego simbólico es escaso (juega poco con muñecos)
- En general demuestra escasa imaginación y creatividad.
- Es original al enfocar un problema o al darle una solución.
- Tiene un sentido del humor peculiar.
- Le es difícil entender cómo debe portarse en una situación social determinada.
- Presentan problemas de atención.

4. Intereses Específicos:

- Está fascinado por algún tema en particular y selecciona con avidez información o estadísticas sobre ese interés. 
- Por ejemplo, los números, vehículos, mapas, clasificaciones ligueras o calendarios.
- Ocupa la mayor parte de su tiempo libre en pensar, hablar o escribir sobre su tema.
- Suele hablar de los temas que son de su interés sin darse cuenta si el otro se aburre.
- Repite compulsivamente ciertas acciones o pensamientos. Eso le da seguridad.
- Le gusta la rutina. No tolera bien los cambios imprevistos (rechaza un salida inesperada).
- Tiene rituales elaborados que deben ser cumplidos. Por ejemplo, alinear los juguetes antes de irse a la cama.

4. Habilidades del Movimiento:

- Poseen problemas de motricidad fina, se refleja en la escritura.
- Posee una pobre coordinación motriz.
- No tiene destreza para atrapar una pelota.
- Tiene el niño un ritmo extraño al correr.
- Tiene problemas para vestirse.
- Le cuesta abrocharse los botones y cordones de los zapatos.
- Dificultades en actividades de educación física.

5. Otras características:

- Miedo, angustia o malestar debido a sonidos ordinarios, como aparatos eléctricos.
- Ligeros roces sobre la piel o la cabeza.
- Llevar determinadas prendas de ropa.
- Ruidos inesperados (la bocina de un coche).
- La visión de ciertos objetos comunes
- Lugares ruidosos y concurridos.
- Ciertos alimentos por su textura, temperatura.
- Una tendencia a agitarse o mecerse cuando está excitado o angustiado.
- Una falta de sensibilidad a niveles bajos de dolor.
- Tardanza en adquirir el habla, en pocos casos.
- Muecas, espasmos o tics faciales extraños.
 
El síndrome de Asperger es un trastorno neurobiológico, conjunto de características mentales y de conducta que forma parte de los trastornos del espectro autista, nombrado así en memoria de Hans Asperger, médico austríaco. El CIE - 10, en su edición de 1992 lo encuadra dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. En la edición actualizada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales , no aparece como tal por considerarlo incluido en los trastornos del espectro autista, ya que la persona afectada muestra dificultades, de gravedad variable, en la interacción social y en la comunicación, así como actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos estereotípicas.

Según criterios diagnósticos, se diferenciaba del autismo infantil temprano que describió Leo Kanner y de otras formas menos específicas en que el trastorno de Asperger no requería como condición el retraso en el desarrollo del lenguaje, ni una perturbación clínicamente significativa en su adquisición, ya que, en muchos casos no se observa retardo, por ejemplo, en la edad en que aparecen las primeras palabras y frases, aunque puede haber particularidades cualitativas por ejemplo, gramaticales que llamen la atención, así como una preservación generalizada de la inteligencia, entre otras cosas.​ Esta diferencia, sin embargo, no quedaba clara, ya que muchos niños diagnosticados de trastorno autista posteriormente eran diagnosticados con síndrome de Asperger, y viceversa,​ por lo que finalmente se ha concluido que forman parte de un mismo espectro.​ Por tanto, aunque está estrechamente relacionada con el trastorno autista, antes del año 1992 el síndrome era definido como autismo de alto funcionamiento, estando ubicado dentro del espectro autista pero con un coeficiente intelectual superior a la media.

Aunque la edad de aparición y detección más frecuente se sitúa en la infancia temprana, muchas de las características del trastorno se hacen notorias en fases más tardías del desarrollo, cuando las habilidades de contacto social comienzan a desempeñar un papel más central en la vida de la persona.

El tratamiento de elección para el Síndrome de Asperger se basa en una combinación de terapias dirigidas a los síntomas centrales del trastorno, lo que incluye la pobreza de las capacidades de comunicación y las rutinas obsesivas o repetitivas. La mayor parte de los profesionales son de la opinión de que, cuanto antes tenga lugar la intervención, mejores resultados podrán obtenerse. No obstante, no existe un único tratamiento específico que pueda considerarse como el mejor en todos los casos.​ El tratamiento del Síndrome de Asperger es similar al de otros casos de trastornos del espectro autista de alto funcionamiento, pero se diferencia de estos en que su diseño tiene en cuenta las características específicas que presentan las personas con Síndrome de Asperger, principalmente sus capacidades lingüísticas, su grado de competencia verbal y sus vulnerabilidades a nivel de comunicación no verbal.​ Un programa de tratamiento habitual suele incluir:

- Entrenamiento en habilidades sociales, para lograr establecer interacciones interpersonales más efectivas.
- Terapia cognitivo - conductual para mejorar el manejo del estrés relacionado con la ansiedad y las emociones incontroladas,​ como asimismo para canalizar los intereses obsesivos y la aparición de las rutinas repetitivas.
- Terapia farmacológica para el tratamiento de los trastornos que puedan coexistir con el Síndrome de Asperger, como por ejemplo, el trastorno depresivo mayor o el trastorno de ansiedad.
- Terapia ocupacional o terapia física para el tratamiento de los déficits en la integración sensorial y en la coordinación motriz.
- Intervenciones relacionadas con la comunicación social; una forma concreta de logopedia dirigida a la mejora de los aspectos pragmáticos presentes en la conversación habitual.
- Entrenamiento y apoyo familiar, especialmente para aquellas técnicas conductuales que se deberán desarrollar en el entorno doméstico.

La mayor parte de las investigaciones realizadas con programas de intervención temprana conductuales, son estudios de casos de hasta cinco participantes, y suelen centrarse en el estudio de un número reducido de problemas de conducta, como la automutilación, la agresividad, las conductas de oposición, las esterotipias o el lenguaje espontáneo.​ A pesar de la popularidad del entrenamiento en habilidades sociales, no se ha podido comprobar de forma firme su efectividad. Con el objetivo de estudiar la eficacia de programas de entrenamiento para los padres de niños con síndrome de Asperger, a fin de permitirles la adquisición de competencias de manejo de las conductas problemáticas de sus hijos, se realizó un estudio controlado que comparó dos formatos o modelos de intervención: o bien los padres asistían a un taller de taller de un día, o recibían seis lecciones individuales. Se consideraron principalmente variables como el número conductas problemáticas informadas, su intensidad y la evaluación que hacían los padres de las competencias de interacción social. Se realizaron mediciones antes del entrenamiento, tras cuatro semanas y al cabo de tres meses. El resultado observado fue que los padres sometidos a estos programas informaron de menos conductas problemáticas y una menor intensidad de las mismas, así como también notaron un incremento de las interacciones sociales de sus hijos. Estos resultados se mantuvieron a través de los formatos (en ambos modelos). Los investigadores concluyen que el entrenamiento de los padres puede ser una intervención muy efectiva en el tratamiento de los niños con síndrome de Asperger y sus problemas conductuales.​ El entrenamiento profesional es importante para instruir en las normas de etiqueta del mundo laboral y en el comportamiento adecuado en el lugar de trabajo para los casos de adultos con Síndrome de Asperger.

Ya con toda esta extensa información sobre el Síndrome de Asperger, les vamos a presentar nuestra selección musical que hemos escogido para ustedes, primero las damas, la española Marta Sánchez con Desesperada, luego Juan Bau con la Estrella de David y después la cantante y actriz mexicana Maite Perroni con Tú y yo, espero que les guste y que lo disfruten.